Los cambios drásticos en el mercado han venido dándose en un tono increcendo desde 1960 hoy por hoy estos cambios son tan rápidos e indelebles que lo que se negocia hoy muy posiblemente mañana quizás haya cambiado es por eso que un buen negociador tiene que convertirse en todo un Houdini al tener no dos conejos en el sombrero sino seis o si es posible diez lo que permitirá tener las respuestas adecuadas en el momento oportuno. Concluyendo, no es que un buen negociador sea un agorero, faquir o ilusionista simplemente es un buen guerrero que conociendo a su enemigo sabe esperar el momento oportuno con las respuestas apropiadas.